Terapia… ¡Si no estoy loco!

Uno de los grandes mitos que existen sobre la psicología y la psicoterapia es que su finalidad es tratar a las personas mentalmente inestables, con algún padecimiento o deficiencia. Es cierto que hay una rama de la psicología (la clínica) que se especializa en atender algunas de estas cuestiones, sin embargo, no es cierto que todas las personas que acuden a terapia están mentalmente inestables. Como he hablado en otros artículos, algunos psicólogos trabajan incluso en organizaciones y empresas importantes, sobre todo en el área de recursos humanos. La psicología recordemos, es una ciencia basada en la filosofía, no en la medicina, su modus operandi esta en los procesos mentales que son naturales en el ser humano, así como en la personalidad y la conducta. El psicólogo busca apoyar a su paciente a encontrar fluidez en su vida, lograr objetivos y superar adversidades. Las personas que padecen alguna patología, trastorno o enfermedad mental, generalmente requieren del apoyo de un psiquiatra para que reciban medicación, de modo que la terapia psicológica resulta un complemento al tratamiento.


Las motivaciones que te pueden hacer buscar una asesoría o una terapia psicológica son el estrés, la depresión, la ansiedad, un problema de conducta – como puede suceder con niños y jóvenes –, un problema familiar, una necesidad de hablar o expresar algo, una preocupación o después de haber vivido una experiencia difícil o traumática.
Ahora, ¿Cómo puedo saber que corriente terapéutica me conviene más? Justamente hace unas semanas, discutimos este tema en el foro de la universidad. Resulta que muchos de mis compañeros con mas experiencia, se formaron como psicoterapeutas en alguna corriente, y ahora que están estudiando psicología, están aterrizando muchas cosas y dándole una forma más amplia a su formación. Entonces el foro se puso buenísimo, tuvimos un debate muy intenso, porque obviamente cada uno defendió su orientación. Sin embargo, mi opinión es que debemos tomar en cuenta tres aspectos relevantes:

La formación del terapeuta: aunque parece algo obvio, debemos tener en cuenta la formación académica del psicoterapeuta (una persona que haya cursado una carreara universitaria y que sus conocimientos no procedan únicamente de un curso que tomo o de algunas clases que auditó), ver cómo nos sentimos sobre esa persona, comprobar que tenga una escucha activa, que sentimiento nos transmite, si logramos establecer una relación de confianza y si pensamos que esa persona va a respetar los principios éticos. Su historial también es importante, existen muchos casos de psicoterapeutas inescrupulosos que se aprovechan de sus pacientes para obtener un beneficio.  Un psicólogo que se de a respetar, jamás impondrá su opinión personal o sus convicciones, por el contrario respetara y se mantendrá al margen. Es importante no caer en esa red y tener claro desde la primera sesión, que es lo que buscamos obtener de la terapia, porque eso es lo que debemos obtener del terapeuta. Un buen terapeuta es tan bueno como lo es su formación y, aun así, hay excepciones.
Nuestras motivaciones: ¿Por qué acudes a terapia? ¿es un problema familiar? ¿necesitas hablar con alguien? ¿te paso algo serio?… es importante tener en claro el motivo por el cúal estamos buscando intervención terapéutica. ¿Por qué? Porque algunas corrientes psicológicas se enfocan en uno u otro tema especifico y trabajan de una manera diferente. Las motivaciones también condicionan que tan predispuestos estamos a sentirnos cómodos con la terapia.
Tu personalidad: no todas las personas sanan igual. Por ejemplo, si te gusta ver resultados rápidos, un psicoanálisis no será la mejor opción, puesto que esa corriente terapéutica implica hablar libremente y puede extenderse por muchos años. Es importante saber que buscas, que cosas son compatibles contigo, que buscas obtener. Muchos psicólogos realizan una evaluación previa antes de comenzar el tratamiento, esto es muy importante porque nos da una idea de lo que necesitamos, y generalmente, un buen terapeuta reconoce el valor del trabajo en equipo; seguramente tendrá entre sus contactos, un psiquiatra que le apoye en el aspecto médico, un terapeuta de parejas, etc. Si un buen terapeuta considera que su técnica de intervención no es pertinente para el caso del paciente, llamara a un colega que sea de mayor provecho y pasara el caso al otro terapeuta.


El trabajo en equipo… en una ocasión tuve la oportunidad de auditar una terapia dada por una de mis maestras de la universidad. Durante la sesión yo me senté junto al paciente, hablé solo cuando me preguntaron algo, y todo fluyó óptimamente. La sesión también fue auditada por una colega de mi maestra que también tenía que ofrecer su testimonio de vida. En esa sesión me di cuenta lo importante que es como psicólogo, apoyarte en las personas de tu confianza, sobre todo si eso ayudará al paciente a tener un nuevo nivel de conciencia y si eso le ayudara a sanar lo que necesita sanar. Por ejemplo, si un psiquiatra atiende a una persona con un trastorno severo como el Münchhausen, que se caracteriza por una necesidad enfermiza de recibir atención médica, es posible que quiera apoyarse en un terapeuta psicodinámico que le ayude a descubrir de donde viene esa necesidad que siente por recibir atención médica, si cree que puede tener un origen psíquico. Otros psicólogos se apoyan en terapias alternativas como el reiki, los remedios florarles de Bach, la meditación, la visualización creativa, o incluso la astrología y el tarot como lo hizo Carl Jung.
existen muchas corrientes psicológicas hoy en día, pero a mi me gusta tener en cuenta las cinco clásicas que tanto hablo en este blog. A continuación, te explicare las cinco terapias mas comunes y lo que puedes esperar de cada una:

Cognitivo-Conductual: esta terapia, de las mas comunes, esta enfocada en los procesos de cognitivos que condicionan la conducta humana. Es ideal para superar muchos miedos e inseguridades, porque busca reeducar a la mente para afrontar un problema o un patrón de pensamiento.
Sistémica: se centra en tratar disfunciones y trastornos resultantes de las relaciones intrapersonales y la comunicación. Tiene sus bases en la terapia familiar y de pareja.
Humanista: Sus bases radican en la fenomenología y el existencialismo, se enfoca en la confluencia de las virtudes y capacidades innatas del ser humano. El terapeuta se vuelve un compañero en la búsqueda existencial del paciente.
Gestáltica: una de las mas populares hoy en día, esta terapia esta enfocada en ayudar al paciente a sobreponerse de una manera creativa de los bloqueos que impiden su crecimiento personal.
Psicoanalítica: creada por Sigmund Freud, esta terapia atiende a los procesos psíquicos del inconsciente, que mediante la “asociación libre” el paciente logra desentrañar. Estudios demuestran que resulta beneficioso en el tratamiento de los trastornos psicosomáticos, de personalidad incluso alimenticios.

Una buena terapia psicológica debe hacerte sentir mejor, ayudarte a superar una adversidad, es una mano amiga en la cual apoyarte. No tienes que enfrentarte a los abismos por tu cuenta, no tienes que pasar malos momentos sintiéndote mal o fuera de lugar, la terapia psicológica es una alternativa ideal para esos momentos en los que necesitas “un empujoncito”.

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